13 de abril de 2009

Lección 30

CÓMO SOBREVIVIR A LAS OPOSICIONES

OBJETIVO DE LA LECCIÓN

Conseguir el sueño supremo de todo funcionario: conseguir en propiedad la plaza que ocupa como interino o, lo que es lo mismo, hacer lo bueno eterno.

VOCABULARIO IMPRESCINDIBLE

Oposición (Del latín Opositio: éste es mi sitio) 1.Procedimiento selectivo consistente en una o más pruebas en que los aspirantes a un puesto de trabajo muestran su respectiva competencia, juzgada por un tribunal. 2.Tortura por escrito y a lápiz del número 2 en la que te juegas tu futuro y tus futuras hipotecas. 3.Pesadilla que atormenta a los interinos sin fe.

Suele ocurrir (y el usuario no siempre lo comprende) que no todo bicho viviente que se ve en un organismo público o detrás de una ventanilla es un funcionario con plaza en propiedad. Existen distintas clasificaciones de personal más o menos establecidas que dictaminan tanto la permanencia de un funcionario en su puesto como su actitud para el puesto:

a) fijo (que posee plaza en propiedad)
b) interino (que ocupa una plaza hasta que se le otorgue a la misma un propietario)
c) eventual (interno que sabe más o menos cuándo lo van a echar)
d) sustituto (el interino que cubre una baja o el alta de alguien en algún partido político que ha ganado las elecciones)

Sólo una de las clasificaciones asegura la estabilidad laboral y emocional del funcionario: la plaza fija. Por todo lo expuesto y a pesar de que la nómina le llegue fija a su cuenta bancaria todos los meses, al funcionario sólo le queda un camino hacia el futuro: las oposiciones.

Pero, ¿por y para qué? Nadie lo sabe. Lo cierto es que (a pesar de las críticas de la ciudadanía) la carrera de funcionario no se consigue por las buenas: nadie te llama del paro para trabajar (como a un fontanero o a un conductor) sino que para conseguir el trabajo tienes que demostrar en una serie de pruebas escritas y selectivas tu capacidad para el puesto.

Es un trabajo duro y, a veces, frustrante. ¿Quién no ha aprobado el primer examen de una oposición, también el segundo... y se ha quedado a las puertas en el tercero? Mis recuerdos de opositor con veintipocos años (era un niño por aquel entonces) incluyen a un tipo calvo y alto que comentaba antes de un examen: "Yo llevo ya diez años presentándome a esta plaza". ¿Quién dijo que fuera fácil? La estadística argumenta que por cada plaza que sale a oposición se presentan entre 2.000 y 10.000 opositores. Esto, en cualquier otro trabajo, no ocurre. ¿Os imagináis 2.000 camareros haciendo cola para conseguir un trabajo en el Starbucks de la esquina?

¿Qué hacer, pues? En primer lugar, estudiar. Esto no es tarea fácil, especialmente si trabajas en otra cosa mientras tanto para no morirte de hambre o si eres un tío/tía de pelo en pecho que tiene familia (y se ocupa de ella). En segundo lugar, crear el hábito acudiendo a una academia, aunque hay academias cuyo único fin es mantener en sus recibos a los opositores ad eternum (en el fondo, es un negocio como otro cualquiera). Por último, y como arma infalible, buscarnos un enchufe en el tribunal o entre los informáticos que manejarán los exámenes o entre los poderes públicos (recuérdese el caso del jefe de personal que aprobó las oposiciones que él mismo había convocado).

Si esto no es suficiente, siempre nos quedará París. ¿Por qué? París bien vale una misa y, si no aprobamos, mejor vamos rezando porque nadie ocupe la plaza que ahora tenemos en interinidad. Amén.

8 comentarios:

IN DUBIO PRO REO dijo...

¡Eh tío! ¿te acuerdas de mí? Soy el tipo alto y calvo del que hablas... ¡¡POR FIN APROBÉ!!

Ahora bien, no la convocatoria en la que nos conocimos, sino las de Administración de Justicia. De hecho en aquel momento estaba preparando además, si la memoria no me falla, las de Auxiliares del Estado y SS, Prisiones, Auxiliar y Administrativo de una Universidad, Agentes Tributarios, una cosa de informática que no recuerdo su denominación, fisgón de meteorología, farero y alguna otra que me dejo en el tintero....
¡Vaya fatiguines! ¡La de mañanas de domingo que habré perdido en esos campus de Dios!
Saludos.

Funcionario's blog dijo...

Primero, felicitar a In dubio pro reo por haber entrado en la abultada nómina de más de 3 millones de funcionarios (no hay categoría laboral tan espectacularmente inflacionada).

Segundo, yo me he puesto esta semana para las mías. El plan es que sean de aquí a 6 ó 7 meses, pero cuanto antes me ponga más reparto el esfuerzo.

Por cierto, estadística al canto:

1) Sobre el 50% de los que aprueban suspende el primer examen
2) De los demás, sólo el 10% está realmente capacitado para sacar plaza.

Por lo tanto, nuestro primer objetivo es meternos en ese 5% de posibles (el resto son interinajes de por vida) y el segundo es ir presentándonos a todo hasta que los que están por delante nuestro vayan aprobando y nos dejen el paso libre (eso sí, hay que mirar que los que aprueben sean más que los que nos pasen por capacidad).

Muy bueno, campeón.

PD. Mortal lo de organizar y aprobar las oposiciones. Claro, ya tenía el temario "en la cabeza" jajajaja

Félix dijo...

He visto/vivido/sufrido unas de estas antes y no se lo recomiendo a nadie.

Gaff dijo...

Llegó, por fin, en realidad, la única parte de la función pública que conozco en realidad (tomo posesión en unos días), aunque guardo las demás lecciones para acudir a ellas a medida que se acerque el momento.
El preparar unas oposiciones, sobretodo cuando no tienes red y te la juegas, efectivamente, y como dice Félix, es algo más bien desagradable, por no decir, directamente, terrible en los días previos al examen (aunque a mi me parecen aun peor esos días de excesiva calma, en plenas vacaciones, estudiando para un examen fantasma que no sabes cuando va a ser y prácticamente solito en la biblioteca... o la tensa espera, que parece nunca acabar, del puto PDF con la lista de aprobados). Eso sí, en mi caso, sólo con el momento en que ves el nombre en la lista de aprobados pensé, sinceramente, valió la pena. De hecho, tanto, que he vuelto, "voluntariamente" (nótense las comillas) a tirar de carpetas y carpetas de apuntes... xD

Miss Hyde dijo...

¿Puedo comentar aunque no esté en el trabajo?
Supongo que sí.
Yo también he hecho un par de esas oposiciones. Aunque en mi caso soy estatutaria. La cuestión es que después de no se cuantos años de interina, de eventual y de sabe Dios que más, por fin celebro el tercer aniversario de mi plaza fija.
Besitos.

Pablo dijo...

Hola; no cabe duda de que, dentro de las escalas sociales, el opositor es una de ellas, y más en España, que, como dice en los comentarios, son como 3 millones.

Hay que poner las cartas sobre la mesa. Un funcionario es un funcionario. Tiene un trabajo más que estable, aunque en ciertos sectores privados se cobre más. No obstante, esto tiene dos caras, y nadie dice los años que se han dedicar para opositar. Muy pocos lo consiguen en medio o un año, pero la vida del opositor es de histeria y nervios continuos.

Un saludo. Pablo.

Pablo dijo...

Por cierto, aunque yo aprobé este año (y a la segunda), me pasó eso que apuntas: quedarte a las puertas por suspender la última prueba. Pero bueno, hay que seguir.

Un saludo.

Ciudadano B dijo...

En estos tiempos de crisis, parece que la culpa de todo la tenemos los funcionarios y nuestras "prerrogativas".y yo siempre digo pero si es muy fácil, preséntate tú!!!!
muchos de nosotros la pasamos putas para aprobar...y eso nadie lo tien en cuenta :(

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