29 de junio de 2009

Lección 40

CÓMO SOBREVIVIR A UNA BAJA


OBJETIVO DE LA LECCIÓN

Una vez superada la enfermedad, hay que conseguir sobrevivir a la vuelta al trabajo.


VOCABULARIO IMPRESCINDIBLE

Baja. (De Bajar: irse pabajo) 1.Permiso retribuido que se otorga a un trabajador por un período de tiempo en casos de enfermedad, accidente, etc. 2.Periodo que dura ese permiso. 3.Funcionaria teñida con muy mala uva.

Suele ocurrir que, en raras ocasiones, la salud del funcionario se resiente y necesita de tratamiento médico y reposo para su curación. En estos momentos, el funcionario se percata de que no es un ser perfecto. Le afectan las bacterias y las tendinitis como al resto de la Humanidad.

Pero, ¿por y para qué? Sencillamente, es un mensaje de la Madre Naturaleza para que comprendamos que no estamos por encima del resto de los humanos. Como el alumno atento habrá podido constatar, la semana pasada no hubo lección. Una repentina y perniciosa enfermedad se cebó con el que escribe. En medio del caos que esto supone en una vida ordenada como la del funcionario, preguntas amenazantes rondaron su cabeza a 39 grados centígrados. Heidegger y Nietzsche se manifestaron en medio de una pesadilla. Preguntas sobre la vida y sobre el Más Allá (léase "la jubilación") atormentaron a este hombre en la flor de la vida. ¿Qué es la vida? ¿Qué es la carrera profesional? ¿Qué es la enfermedad? ¿Qué hay después de una baja?

Sobrevivir a la vuelta de una baja es más complicado que superar una enfermedad. Entre otras cosas, por culpa de compañeros y jefes. Analicémos estos factores externos, por llamarlos de alguna manera.

Cómo sobrevivir a los comentarios de los compañeros

1) Comentario: 'Qué buena semanita te has tirado en casa, cabrón'. Respuesta superviviente: Además de verdad, como aquel mes que te tiraste en la playa diciendo que tenías gripe post-primaveral.

2) Comentario: 'No veas qué semanita aquí sin ti: hemos tenido que poner al día todos tus papeles'. Respuesta superviviente: No lo creo: tenía todo al día cuando me fui. Por cierto, cuando te vayas de vacaciones, querrás que haga lo mismo por ti, ¿no?

3) Comentario: '¿Cómo estás? ¿Estás repuesto del todo? ¿No nos contagiarás algo?'. Respuesta superviviente: El médico dijo que pasada la primera semana no había riesgo de contagio (esto es importante porque, si no, te quedas sin compañeros para tomar café).

Cómo sobrevivir a los comentarios del jefe

1) Comentario: 'Qué buena semanita se ha tirado en casa, Edu'. Respuesta superviviente: No crea, que entre la fiebre y los dolores apenas me he podido mover de la cama. Ni siquiera he visto el fútbol. ¿Cómo quedó el partido...?

2) Comentario: 'Ha sido una semana terrible sin usted aquí: se ha acumulado el trabajo'. Respuesta superviviente: No lo entiendo: tenía todo al día cuando me fui. Además, hay compañeros que antes llevaban mi sección y están capacitados para ello (respuesta interesante por si en otra baja puedes volver y encontrártelo todo al día).

3) Comentario: '¿Cómo está, Edu? ¿Está repuesto del todo? ¿No me gustaría tener una epidemia en el negociado?'. Respuesta superviviente: He vuelto en cuanto he tenido un poco de fuerza para levantarme de la cama, pero no hay de qué preocuparse: el médico dijo que pasada la primera semana no había riesgo de contagio (esto es importante porque, si alguien se pone malo a continuación, no será culpa tuya).

Resumiendo, que es más difícil convencer a los compañeros de que has estado realmente malo que al tribunal médico.


NOTA IMPORTANTE: la semana que viene llega julio. Muchos de vosotros, abnegados alumnos, estaréis de vacaciones. Pronto lo estaré yo. De manera que creo que es justo y necesario postponer las clases hasta la primera semana de septiembre, para no haceros estudiar en verano, sobre todo. Nos leemos entonces.

15 de junio de 2009

Lección 39

CÓMO SOBREVIVIR AL TRABAJO PROPIAMENTE DICHO


OBJETIVO DE LA LECCIÓN

Conseguir que el trabajo no se convierta en un trabajo sino en un placer es una meta de todos los trabajadores del mundo, pero en la Administración, además, debemos conseguir que no se nos crucifique por trabajar.

VOCABULARIO IMPRESCINDIBLE

Trabajo. (El termino no existe en español y viene del latín Tripallare, que significa "tres palos", palos a los que ataban a los esclavos para azotarlos, según estudios que demuestran que la palabra nació ya con la connotación de sufrir) 1.Ocupación retribuida. 2.Esfuerzo humano aplicado a la producción de riqueza, en contraposición a capital. 3.Palos que te dan cuando curras o cuando no.

Suele ocurrir que, educados en el sistema en que hemos sido educados, tenemos el convencimiento de que trabajar es bueno. Lo es, que no se engañe nadie, pero depende de dónde.

Existe una Ley Universal del Trabajo, llamada Primera Ley Universal del Trabajo, que dice que cuanto más trabajes, más trabajo te darán. Esto lleva a reflexiones muy interesantes porque implica una proporción matemática indeseada: si haces bien un trabajo, siempre te lo encomendarán a ti o, dicho de otro modo, si eres el único que hace bien las cosas, te irán encomendando el trabajo de los demás hasta que seas el único que trabaja en todo el negociado. ¿Cómo luchar contra esta Ley que es una fuerza de la naturaleza? Hay que hacer las cosas bien pero sin destacar. Esto no es fácil pero tampoco imposible.

La Segunda Ley Universal dice que si trabajas, nunca ascenderás, advertencia muy cargada de razón porque, si hay un sólo individuo en todo el departamento que hace bien el trabajo, si todas las tareas se las dan a él porque ninguno más da la talla, ¿a quién ascenderán a jefe de departamento/negociado/equipo? ¿Al que trabaja? No. Por supuesto que no. Si ascienden al que trabaja, ¿quién trabajará entonces? Esta es una de las principales razones que justifican por qué nuestros inútiles jefes han llegado hasta donde han llegado. La solución es la misma: trabajar pero sin destacar. Hacer algo mal alguna que otra vez podría granjearnos el derecho a un futuro e hipotético ascenso.

La última Ley Universal del Trabajo dice que el único responsable de los errores en el trabajo es el que se encarga del trabajo o, en otras palabras, los jefes sólo pueden echar la culpa de los errores a los que trabajan y, como todo el trabajo va pasando a los que trabajar mejor, los vagos/ociosos/torpes que no cumplen las expectativas ni los objetivos nunca se llevan (paradójicamente) ninguna broma/pelotera/filípica a causa de lo que "hacen".

Bien, hay que ser imperfectos en el trabajo. Pero ¿por y para qué? La sobrecarga de trabajo, especialmente si es debido a nuestra eficiencia y a que nuestro jefe desvíe la actividad de los demás hacia nuestra mesa, hace que nuestras horas de trabajo se multipliquen mientras a los inútiles de las mesas de al lado les queda cada vez más tiempo para sus pogüerpoins, para llamar a sus amistades o para tomar más cafés de la cuenta. El resultado sería una larga fila de funcionarios ociosos y alegres frente a un único funcionario
(tú) trabajador y deprimido. No hay duda de que hay que lugar contra esto, pero ¿no hay más armas que ser imperfecto?

Sí las hay. Señoras y señores, trabajamos para la Administración, somos el brazo administratrivo y ejecutivo de un amplio organismo político, usemos la política, imitemos a los grandes hombres a quienes vemos cada día en las noticias, hagamos demagogia en nuestro trabajo. ¿Cómo? Al revés. Hay que hacer campaña a favor de nuestros adversarios, hablar bien a nuestros jefes de los compañeros que no lo valen, hacerles ver que pueden hacer su trabajo para que no nos lo pasen a nosotros, hay que hacer oposición a la inversa, fingir que no somos los adecuados, que no nos voten, que ya saldremos adelante cuando nos den un ascenso. ¡Entonces sí que nos encargaremos de que trabajen los que valen!

8 de junio de 2009

Lección 38

CÓMO SOBREVIVIR SIENDO NOVATO (II)


OBJETIVO DE LA LECCIÓN

Profundizar en los conceptos desarrollados en la lección anterior. El funcionario no nace: se hace. La experiencia es un grado pero surge de un acto voluntario y traumático: la toma de posesión. A partir de ahí, todo el camino es hacia arriba.

VOCABULARIO IMPRESCINDIBLE

Empanado. (Del muy castellano Empanar: meter algo entre panes para zamparlo) 1.Masa de pan rellena de carne, pescado, verdura, etc., cocida en el horno. 2.Dícese del confuso mental y/o socialmente. 3.Novato que no ha recibido aún el don de la luz.

Suele ocurrir que, aparte de la falta de experiencia en el manejo de los documentos y las herramientas de la Administración, el funcionario recién llegado adolece también de una falta de experiencia laboral que se podría definir como empanada mental. Esto, que en otros ámbitos de la vida presupone un amuermamiento de los sentidos, implica en el funcionariado un riesgo al implicar ignorancias que se podrían malinterpretar como desacato, desidia o dejación de funciones.

Como explicábamos la semana pasada, en los primeros días de convivencia con la flamante plaza, el funcionario novato puede encontrarse con escollos que, cuanto más humanos, más peligrosos., que le hagan meter la pata. La Administración es una corte medieval en pleno siglo XXI. En ella, las jerarquías y los protocolos son más férreos que en tiempos del Cid Campeador. Examinemos los posibles escollos que podremos encontrarnos en nuestro bautizo de relaciones socio-laborales:

Ejemplo de escollo nº 1: ¿quién es el pringado aquí? Suele ocurrir que, entre los personajes que encontraremos en cualquier ministerio o ayuntamiento, hay siempre un pringado con título oficial. Es importante identificarlo porque es justo la persona con la que no debemos relacionarnos. Si frecuentamos al pringado, algún día heredaremos su puesto. ¿Cómo identificarlo, pues? No viste peor que nadie (como los frikies o los nerds de las películas) ni tiene granos en la cara. Es un individuo camaleónico y acostumbrado a pasar desapercibido, a pesar de lo cual siempre está ahí cuando hay que buscar un cabeza de turco, es el que paga el pato en todos los errores, es el que no está invitado a ninguna comida y sólo le hablan las mujeres (menos atractivas) de la empresa. Creo que bastarán estas pistas para calarlo. Ojo: la palabra es "esquivar".

Ejemplo de escollo nº 2: ¿quién es el jefe aquí? Suele ocurrir que en la Administración muchos puestos directivos son de libre designación, esto significa que no hay que tener un doctorado para ser director gerente o subdirector provincial, y el novato puede encontrarse con que el tipo más cazurro de la máquina de café es El Jefe Supremo. ¿Cómo reconocerlo? Usemos la deducción: el Jefe Supremo (casi) siempre lleva corbata, el Jefe Supremo nunca paga el café, el Jefe supremo entra y todo el mundo se calla o cambia de conversación, el Jefe Supremo siempre está de buen humor cuando no está en su despacho... Si con estas pistas el funcionario novato no consigue reconocer al enemigo superior puede estar seguro de que estatus de novato durará mucho más que su periodo de prueba.

Ejemplo de escollo nº 3: ¿quién es el pelota aquí? Suele ocurrir que, junto a un cargo directivo, siempre hay un pelota, un subordinado tanto o más abajo que tú en el escalafón, que siempre está junto al Jefe Supremo. Este individuo vive realmente el estatus de jefecillo sólo por acudir a las reuniones a las que le llama el Jefe Supremo y goza también del privilegio del respeto (obligado) de los demás, ya que es importante no criticar en su presencia al Jefe Supremo, por lo que debemos identificarlo cuanto antes mejor.

Ejemplo de escollo nº 4: ¿quién es la putilla aquí? Suele ocurrir que, entre los personajes que dan color a cada organismo oficial, existe siempre una funcionaria, secretaria o jefa, cuya fama de casquivana o facilona traspasa la frontera de las conversaciones maliciosas y se afianza como hecho datable y constatable. Este personaje se puede identificar por su capacidad para rozar a todas las personas de distinto sexo presentes en una misma conversación, por llevar ropa excesivamente ceñida (si supera los 40) o llegar o salir del trabajo cada día acompañada de un tío distinto. Ojo: es importante identificarla plenamente, no vaya a ser que La Putilla sea la misma persona que El Pelota o El Jefe Supremo, con los consiguientes riesgos.

Como siempre, dejamos la puerta abierta porque existen muchos más tipos peligrosos alrededor de nuestras mesas pero ¿no es esto acaso una aventura?

1 de junio de 2009

Lección 37

CÓMO SOBREVIVIR SIENDO NOVATO (I)


OBJETIVO DE LA LECCIÓN

Orientar a los nuevos funcionarios para que el pago del impuesto de novatadas no rebase el bruto de la nómina del primer mes. Esto, que puede parecer una metáfora, es una cruda realidad en la mayoría de los casos.

VOCABULARIO IMPRESCINDIBLE

Novato. (Del latín Novus: no hay bus ni sitio donde aparcar el coche) 1.Recién hecho o fabricado. 2.Recién incorporado a un lugar o a un grupo. 3.Principiante en una profesión o en alguna actividad. 4.Flamante ciudadano que se convierte por obra y gracia de una oposición en funcionario y ex-usuario.

Suele ocurrir que, al contrario de lo que la gente piensa, los funcionarios no son inmortales ni eternos como su plaza. Hay momentos en que la jubilación de unos, la ampliación del organigrama o las oposiciones, cambian o amplían los rostros que vemos cada mañana en nuestras oficinas. Esto, que para los ya presentes puede revertir en un reparto equitativo de tareas atrasadas, para los recién llegados puede ser más duro que la antigua mili.

En los primeros días de convivencia con la flamante plaza, el funcionario novato puede encontrarse con muchos escollos que tendrá que superar si no quiere comenzar su carrera profesional con una baja por depresión. Algunos de los más duros son los siguientes:

Escollo 1: el papeleo atrasado. Suele ocurrir que, cuando se oye que va a llegar nuevo personal, el trabajo comienza a acumularse con la esperanza de que "el nuevo" lo saque adelante. No hay que oponerse (uno no puede oponerse a nada hasta que alcanza el estatus de veterano) pero tampoco hay que romperse la espalda trabajando. Los ordenadores tienen una velocidad standard y los de la Administración más.

Escollo 2: el interés ajeno. Suele ocurrir que, cuando se oye que va a llegar nuevo personal, el personal (ya establecido) comienza a sentir interés por lo que ha de venir (dicho de otro modo, el porvenir) y así los hombres de la oficina esperan día a día que se presente "la nueva" para echarle un ojo, tomarle las medidas y, si consigue el placet de los varones del lugar, pelearse por conseguirle un puesto acorde con sus cualidades y, si es posible, cerca de uno. Del mismo modo, el personal femenino esperan día a día que llegue algún "nuevo" para tener alguien a quien dejar al frente de la ventanilla cuando ellas se reúnen a hablar de "sus cosas". No hay que enfrentarse a estas manifestaciones de discriminación por razón de sexo porque, al final, nunca hay sexo de por medio y bien es sabido que, en cuanto uno supera el estatus de novato, se pasa al bando de los veteranos.

Escollo 3: el derecho a la formación. Suele ocurrir que, cuando uno llega de novat a un trabajo, no tiene ni idea de cómo funciona. Los libros de las oposiciones jamás explican dónde va un sello o a quien se dirige una nota interior concreta. Son cosas que se aprenden con la experiencia. Para ello, todos los trabajadores tienen el derecho a la formación que obliga a los compañeros (en el caso de las novatas) y a los jefes (en el caso de los compañeros que pasan de todo) a enseñarnos de qué va esto. No hay que tener impaciencia por aprenderlo todo. Se aprende con la experiencia y, además, más sabiduría es igual a más carga de responsabilidades. Ojo.

Me consta que el complejo trabajo del funcionario encierra más trampas a los que osan penetrar en el templo maldito del organismo oficial, pero hay que recordar siempre que con paciencia, una sonrisa y dinero para invitar un café uno se integra fácilmente y con resultados duraderos. Tomad nota. Creo que es un buen consejo.
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