27 de abril de 2009

Lección 32

CÓMO SOBREVIVIR A LA JEFA


OBJETIVO DE LA LECCIÓN

Conseguir sobrevivir al trato humano y constante con tu jefe... cuando es una jefa.

VOCABULARIO IMPRESCINDIBLE

Jefa (Del latín Je-je: Te hace reír por no hacerte llorar) 1.Superiora o cabeza de un cuerpo u oficio. 2.Mujer del jefe. 3.Para algunos brutos, su esposa. 4.La que sustituye a tu anterior jefe y no sabes cómo tratar.

Suele ocurrir (afortunadamente) que cada vez más puestos de dirección se ponen de igual manera en manos de hombres que de mujeres. Esto, que debería ser totalmente normal y habitual, supone a veces para el funcionario masculino y machote algunos impedimentos en el trato que pueden convertirse en verdaderos problemas laborales.

Pero ¿por qué? Como en lecciones anteriores, acudamos al proceso científico de la clasificación. En un organismo público hay funcionarios:

-Varones: Nacidos con pene. Tienen la facultad de enviarte emails cachondos (véase la lección anterior).
-Femeninos: Del antes llamado sexo débil. Tienen la facultad de hacerte callar cuando te ríes de un email.
-Seres amorfos y anodinos que pululan por los despachos: A veces, no sabes qué son. Caminan, teclean, desayunan, pero no se relacionan física o informáticamente con nadie.

Los funcionarios que hoy nos interesan son los del sexo femenino cuando están por encima de uno (dicho esto, suponemos que se entiende "en el escalafón administrativo") y tienen la capacidad para darte órdenes. Con estas compañeras superiores, no se puede:

  • Contar un chiste políticamente incorrecto (como harías con un jefe)
  • Compartir un email guarro (como harías con un jefe)
  • Comentar nuestros sueños sexuales con la compañera de al lado (como harías con un jefe)
  • Criticar a la mujer de uno (como harías con un jefe o con el taxista o el camarero...)
  • -Todo el resto de actividades que, a pesar de las políticas igualitarias, sólo podemos hacer con los congéneres del mismo género, generalmente.

Los mecanismos de supervivencia en el caso de tener a una jefa por jefe son sencillos:

Uno) Cuidar el lenguaje en aspectos sexistas y/o cachondos, usando términos como Me voy a tomar un café o una cafesa / ¿Viste anoche el partido o Mujeres Desesperadas / ¿Te has fijado en la chica de Información o en el Chico de Informática?... etcétera.

Dos) Hablarle de usted. Esto, que puede parecer decimonónico, aleja el fantasma de la confianza y no nos hace parecer "atrevidos". Es mejor evitar las confusiones.

Tres) Ponernos al día con temas de maquillaje, spa y jardinería, temas que siempre interesan a las mujeres. Si la jefa nos ve charlando con las compañeras pensará que estamos a su altura y no nos tratará como los animales primitivos que somos (y nos gusta ser).

Y nada, que por hoy hemos dado demasiadas listas, hay que memorizarlas y el puente está al caer. Nos vemos después.

20 de abril de 2009

Lección 31

CÓMO SOBREVIVIR A LAS RISAS


OBJETIVO DE LA LECCIÓN

Conseguir que reír mientras se lee un correo electrónico no se convierta en motivo de despido y/o exclusión social en el despacho.

VOCABULARIO IMPRESCINDIBLE

Risa (Del latín Roce: gustito que hace sonreír) 1.Movimiento de la boca y otras partes del rostro, que demuestra alegría. 2.Voz o sonido que acompaña a la risa. 3.Risa que acompaña a la risa y, si no se puede parar, se denomina carcajada.

Suele ocurrir (y el que no lo sepa es que debería cambiar de plaza) que llegan más correos electrónicos a nuestra bandeja de entrada de los que podemos leer en una sola jornada laboral. Por eso y sólo por eso, el funcionario eficaz seleccionará los que son relevantes o realmente importantes. Traducido, esto quiere decir que hay que desechar directamente los aburridos y leer los interesantes (cachondos, divertidos, curiosos, sorprendentes). ¿Cómo distinguirlos?

Acudamos al proceso científico de la clasificación:

-Emails cachondos: Incluyen tetas, supermodelos, actrices o enlaces a estos mismos temas.
-Emails divertidos: Incluyen chistes, paradojas y más chistes.
-Emails curiosos: Incluyen teorías de la conspiración, listas de productos cotidianos que realmente son mortales y otras leyendas urbanas.
-Emails cursis: Incluyen poemas y proverbios chinos. Suelen ir acompañados de preciosísimas fotos de paisajes idílicos y de la música que tocaron a medias Yanni y Enya el atardecer que compartieron sus más delicados momentos. (¿He dicho que estos emails son prescindibles? He añadido sólo este último tipo para que no perdáis el tiempo abriéndolos)

Todos estos distintos tipos de correos electrónicos pueden presentarse bien en forma de attachment (cosas pegadas al correo), pogüerpoins o como enlaces a páginas de contenido interesante. Con los attachment o archivos adjuntos hay que tener mucho cuidado porque al abrirlos pueden aparecer virus ¡que nos impedirían ver los contenidos! Sobre los pogüerpoins sólo voy a puntualizar que, a veces, no está bien visto (u oído) que lleven musiquita acompañando las imágenes. La música suele despertar la curiosidad de los compañeros de las mesas adyacentes e incluso del jefe... En cuanto a los enlaces, es prioritario tener algún amigo en Informática para evitar que nos corten el acceso a páginas que contengan determinadas palabras como "sexo" o "guarro", que es donde casi siempre está este material.

Lo pintado hasta aquí conforma parte de aquello que convierte una jornada de trabajo en un rato feliz. ¿Cuál es entonces el problema? El problema es que no a todo el mundo (los jefes, directores y responsables de grupo se incluyen en este no) aprecia el que uno esté de humor a esta hora de la mañana. Nos quieren tristes, serios y cumplidores.

Pero, ¿por y para qué? Nadie lo sabe. Lo cierto es que ha habido antecedentes de despidos o, lo que es peor, de castración de equipos informáticos que se han basado en el simple hecho de que un trabajador reía. ¿Cómo superar la risa?

La risa es un reflejo natural que parte de nuestro cerebro y tiene la fuerza de tonificar músculos, aparato respiratorio y otros aparatos. Todo el mundo sabe que los reflejos no se pueden detener, pero el funcionario perfecto que queremos crear en este blog, ese Superfuncionario-terminator, conseguirá disimular su felicidad en el trabajo con estos simples ejercicios:

Uno) Repite este mantra: La felicidad está dentro de mí. La felicidad está dentro de mí. Puedes disfrutar de los amigos y de las risas sólo en tu cerebro. La risa no tiene que salir al mundo exterior para existir.

Dos) Antes de hacer click dos veces, aguanta la respiración. Después, lee el email rascándote la oreja izquierda. No dejes de hacer ninguna de las dos cosas hasta que termines. La risa permanecerá contenida hasta que te den el alta en urgencias.

Tres) Cierra los ojos y piensa que el correo que vas a abrir te lo ha enviado tu suegra. Una sombra volará sobre tu cabeza mientras lees e impedirá que te rías. Funciona.

Cuatro) Si ninguno de los anteriores subterfugios funciona y la risa está a punto de brotar felizmente de tu garganta, improvisa un comentario audaz. Ejemplo: Ja, ja, ja, ejem... Otra vez se han equivocado los de Personal y me han pagado el doble. Nadie se preocupará de las chicas que hay en tu pantalla.

Cinco) Si, aun así, te da la risa y piensas que te van a descubrir, apriétate un testículo con los dedos anular y pulgar de la mano izquierda (la derecha siempre debe estar en el ratón por si viene el jefe poder cerrar la ventana) y la risa será pasado. Esto no suele ser solución para las compañeras funcionarias, pero como las mujeres saben disimular tan bien.....

13 de abril de 2009

Lección 30

CÓMO SOBREVIVIR A LAS OPOSICIONES

OBJETIVO DE LA LECCIÓN

Conseguir el sueño supremo de todo funcionario: conseguir en propiedad la plaza que ocupa como interino o, lo que es lo mismo, hacer lo bueno eterno.

VOCABULARIO IMPRESCINDIBLE

Oposición (Del latín Opositio: éste es mi sitio) 1.Procedimiento selectivo consistente en una o más pruebas en que los aspirantes a un puesto de trabajo muestran su respectiva competencia, juzgada por un tribunal. 2.Tortura por escrito y a lápiz del número 2 en la que te juegas tu futuro y tus futuras hipotecas. 3.Pesadilla que atormenta a los interinos sin fe.

Suele ocurrir (y el usuario no siempre lo comprende) que no todo bicho viviente que se ve en un organismo público o detrás de una ventanilla es un funcionario con plaza en propiedad. Existen distintas clasificaciones de personal más o menos establecidas que dictaminan tanto la permanencia de un funcionario en su puesto como su actitud para el puesto:

a) fijo (que posee plaza en propiedad)
b) interino (que ocupa una plaza hasta que se le otorgue a la misma un propietario)
c) eventual (interno que sabe más o menos cuándo lo van a echar)
d) sustituto (el interino que cubre una baja o el alta de alguien en algún partido político que ha ganado las elecciones)

Sólo una de las clasificaciones asegura la estabilidad laboral y emocional del funcionario: la plaza fija. Por todo lo expuesto y a pesar de que la nómina le llegue fija a su cuenta bancaria todos los meses, al funcionario sólo le queda un camino hacia el futuro: las oposiciones.

Pero, ¿por y para qué? Nadie lo sabe. Lo cierto es que (a pesar de las críticas de la ciudadanía) la carrera de funcionario no se consigue por las buenas: nadie te llama del paro para trabajar (como a un fontanero o a un conductor) sino que para conseguir el trabajo tienes que demostrar en una serie de pruebas escritas y selectivas tu capacidad para el puesto.

Es un trabajo duro y, a veces, frustrante. ¿Quién no ha aprobado el primer examen de una oposición, también el segundo... y se ha quedado a las puertas en el tercero? Mis recuerdos de opositor con veintipocos años (era un niño por aquel entonces) incluyen a un tipo calvo y alto que comentaba antes de un examen: "Yo llevo ya diez años presentándome a esta plaza". ¿Quién dijo que fuera fácil? La estadística argumenta que por cada plaza que sale a oposición se presentan entre 2.000 y 10.000 opositores. Esto, en cualquier otro trabajo, no ocurre. ¿Os imagináis 2.000 camareros haciendo cola para conseguir un trabajo en el Starbucks de la esquina?

¿Qué hacer, pues? En primer lugar, estudiar. Esto no es tarea fácil, especialmente si trabajas en otra cosa mientras tanto para no morirte de hambre o si eres un tío/tía de pelo en pecho que tiene familia (y se ocupa de ella). En segundo lugar, crear el hábito acudiendo a una academia, aunque hay academias cuyo único fin es mantener en sus recibos a los opositores ad eternum (en el fondo, es un negocio como otro cualquiera). Por último, y como arma infalible, buscarnos un enchufe en el tribunal o entre los informáticos que manejarán los exámenes o entre los poderes públicos (recuérdese el caso del jefe de personal que aprobó las oposiciones que él mismo había convocado).

Si esto no es suficiente, siempre nos quedará París. ¿Por qué? París bien vale una misa y, si no aprobamos, mejor vamos rezando porque nadie ocupe la plaza que ahora tenemos en interinidad. Amén.

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