29 de diciembre de 2008

Lección 17

CÓMO SOBREVIVIR A LA TERTULIA DEL CAFÉ (y III)


OBJETIVO DE LA LECCIÓN

Conseguir una alternativa a esas tertulias del café de media mañana que, a veces, se hacen incómodas e incluso peligrosas.

VOCABULARIO IMPRESCINDIBLE

Alternativa. (Del latín Alternatus: otra cosa) 1.Lo del toreo. 2.Opción que se nos ofrece en la vida.

Suele ocurrir, como explicábamos en las dos lecciones anteriores, que hablando de más en las tertulias del café de media mañana uno ponga en peligro su estabilidad laboral o emocional (o la de los que le rodean) con algún comentario (nunca mal intencionado) que pude ser tomado por mal intencionado por algún pelota del jefe o herir las sensibilidades de compañeros/as radicales, reaccionarios/as, ecologistas/os, feministas/os o gilipollas. Por eso, la semana pasada recomendábamos buscar una alternativa a ese café con el mismo grupo con el que las otras seis horas trabajamos.

Pero, ¿por y para qué? Para evitar esos tropiezos. No se hable más.

20 minutos son 20 minutos (aunque el reloj corra más) y dan para mucho si uno no los pierde tomando cafés con gente que malinterpreta lo que decimos. Un funcionario diligente puede salir a la calle y aprovechar esos 20 minutillos en cosas tan variadas como pasear (adelgaza y es gratis), haciendo algún recado en otra administración, visitar a algún amigo de otro ministerio con el que tomar un café no sea un peligro, comprando el pan (esto si lo hacen los hombres es muy valorado por sus mujeres), comprar el periódico para que luego la mañana no se le haga tan larga, ir de compras (chicas, en todas las franquicias hay ofertas previas a ¡las rebajas! y, chicos, a las niñas de Sfera les han puesto ahora unos pantaloncitos de talle bajo que quitan el hipo), pegar carteles subversivos, comprar un chicle, visitar un museo cortito, pedir limosna, leer en el parque, alimentar a las palomas, etcétera, etcétera. Es cuestión de imaginación.

Mención aparte merece otra opción menos convencional: quedarse en el puesto de trabajo. Sí, lo sé, lo sé, acallad vuestros enfurecidos ánimos. Me refiero a quedarse sentado en la mesa. Esto no quiere decir trabajar. El derecho al descanso de 20 minutos está en la Constitución Española y ni aunque Zapatero la reforme se va a eliminar ese rato de nuestra carta de derechos. Eso sí: uno puede emplear ese tiempo en cerrar los ojos, hacer bricolaje intentando corregir los defectos de la maldita silla que nos ha tocado o escribir un blog. Esta es una opción que expande nuestras mentes al universo interneteril, permitiéndonos conocer y entablar conversación con gente que en la calle (o tomando copas) jamás conoceríamos. También permite compartir conocimientos (como éste que os escribe) o minutos musicales en forma de mp3.

De acuerdo, puede que esta última alternativa no sea la más deseada, puede que esa media tostada sea una necesidad o puede que lo que realmente nos apetezca sea hablar de cosas social o políticamente incorrectas aun a riesgo de meter la pata. Pero siempre es bueno saber que en la vida existen las alternativas. Este Manual es todo idealismo. Lo que hagáis con vuestra vida es todo cosa vuestra.

* * * * *

La semana que viene, queridos alumnos, no habrá lección. Me he pedido los días de asuntos propios que me quedaban y les he sumado el puente del día de Reyes, así que (si no me toca la primitiva) aquí estaré de nuevo el día 12 de enero con nuevas y renovadas fuerzas didácticas.

Feliz año, colegas funcionarios.

22 de diciembre de 2008

Lección 16

CÓMO SOBREVIVIR A LA TERTULIA DEL CAFÉ (II)


OBJETIVO DE LA LECCIÓN

Conseguir que la tertulia del café de media mañana no se nos estropee por culpa de algo que digamos.

VOCABULARIO IMPRESCINDIBLE

Tertuliano. (De Tertulia y de Ano: vamos, el que la caga) 1.Una de las personas que se juntan habitualmente para charlar o recrearse. 2.Individuo que hace lo mismo que los funcionarios a la hora del café pero cobra porque lo hace en un programa de televisión.

Suele ocurrir que en esos maravillosos y pequeños ratos de esparcimiento que echamos tomando un café con los compañeros para reponer fuerzas a media mañana se nos vaya la fuerza por la boca hablando de más sobre tal o cual cosa. Ejemplos:

a) la mala pinta de un compañero (o jefe)
b) lo mal que trabaja algún compañero (o jefe)
c) lo pelota que es algún compañero (o el jefe con sus superiores)
d) lo buena que está aquella compañera (casada, sí, casada)
e) lo buena que está aquella otra compañera (y lo feliz que seríamos con ella, poniendo ejemplos claros y específicos de esa felicidad)

Y así hasta copar todas las probabilidades de conversación del espíritu humano.

Pero, ¿por y para qué? Nadie lo sabe. Parece ser que hay temas sobre los que, hablando hablando, terminamos diciendo lo que sólo deberíamos pensar y no decir (aunque haya más de uno que también lo piense).

De acuerdo, puede que todo esto sea muy común y hasta reconfortante: soltar lo que llevamos dentro siempre es liberador, pero la mayoría de las veces no nos percatamos de quién nos escucha. ¿Quién nos escucha? Nos escucha la compañera de la mesa de al lado, el pelota encubierto que toma pan con tomate a nuestro lado, el amigo del primo del marido de esa compañera tan buenorra, el (supuesto) amigo que no puede callarse nada interesante que haya escuchado, la compañera de uno de los compañeros de quien estamos hablando, ese tipo callado que (no lo sabemos pero que con toda seguridad) contará lo que hablamos a alguien que puede hacernos la puñeta...

Razones de más para buscar otra opción alternativa al desayuno–con–tertulia de media mañana. Ideas y opciones en la lección de la semana que viene.

15 de diciembre de 2008

Lección 15

CÓMO SOBREVIVIR A LA TERTULIA DEL CAFÉ (1ª parte)


OBJETIVO DE LA LECCIÓN

Conseguir que ese buen rato de esparcimiento que es el café de media mañana no se estropee por culpa de alguna conversación.

VOCABULARIO IMPRESCINDIBLE

Tertulia. (De origen incierto, probablemente del chino Teltulia: pues tú también) 1.Reunión de personas que se juntan habitualmente para charlar o recrearse. 2. Reunión de personas que trabajan juntas y juntas se juntan habitualmente para charlar sobre el que no está o recrearse con la que no está.

Suele ocurrir que el día en la Administración es tan largo que necesitamos de esos pequeños ratos de esparcimiento en los que un buen café (o malo según la cafetería) y media tostada nos ayudan a reponer fuerzas para cumplir el horario laboral. En este ambiente distendido, las subespecies masculina y femenina suelen tender a expandirse de forma diferente pero con algo en común: charlar.

Pero, ¿por y para qué? Nadie lo sabe. Parece ser que cumple un principio antropológicamente explicable según el cual el ser humano funcionaril necesita hablar en los ratos de descanso habida cuenta de que ya no tiene ratos para el cigarrillo y de que (se supone que) no puede hablar mientras trabaja. Pasemos a poner algunos esclarecedores ejemplos.

Es una escena habitual la de los compañeros de trabajo reuniéndose alrededor de una mesa pidiendo tostadas, café (siempre hay algún tiquismiquis que pide té) o bollería fina al tiempo que miran alrededor a ver quién ha acudido a desayunar en el mismo lugar y a la misma hora. Mientras unos aprovechan para poner a parir a algún compañero, otros intentan hacerte partícipe de sus preocupaciones (si va a hacer obras en una casa: es capaz de dibujarte hasta la última opción que se le ha ocurrido; si su hijo no estudia: descuida que te enterarás de hasta el último detalle de su colegio; que quiere cambiar de coche: no quedará modelo en el mercado del que no seas informado de los pros, contras y recontras, precios incluidos) y esto, queramos o no, es inevitable.

Mientras la subespecie masculina intercala comentarios sobre las mujeres que entran o salen o desgraciadamente no están presentes para valorarlas, la otra subespecie (la femenina) ilustra sus conversaciones con detalles acerca del maquillaje de esas otras compañeras que entran, salen o desgraciadamente para ellas no están presentes para defenderse.

De acuerdo, puede que existan más ejemplos y no todos ejemplares ni educados ni políticamente correctos pero ¿cómo sobrevivir a todo este cotilleo, bombardeo de información sobre vidas privadas y ajenas que no nos interesan, etcétera?

Seguiremos con el tema en la próxima lección.

9 de diciembre de 2008

Lección 14

CÓMO SOBREVIVIR AL SUEÑO


OBJETIVO DE LA LECCIÓN

Conseguir que ese funcionario ideal que representamos a los ojos de nuestro jefe no se quede dormido sobre el teclado nada más llegar al trabajo, especialmente tras un puente.

VOCABULARIO IMPRESCINDIBLE

Somnoliento. (Del latín Somnolentus: lento a causa del sueño) 1.Con pesadez y torpeza en los sentidos a causa del sueño. 2.Víctima de un estado mental inconsciente pre-despertador.

Hace unas semanas, en la Lección 11, establecíamos la incongruente obligatoriedad de acudir al trabajo a la temprana hora de las ocho de la mañana. Pero, ¿por y para qué? Nadie lo sabe. Es una tradición, recordemos.

Sin embargo, esta tradición (inhumana como ninguna) de hacernos levantar al alba, casi de madrugada, entraña ciertos peligros para el organismo (organismo físico, no público) como cansancio (físico, no público) desestabilización emocional y, en el 99% de los casos estudiados, una somnolencia extremadamente peligrosa que puede dejarnos en evidencia ante los jefes (si aparecen) y compañeros (si nos oyen roncar).

¿Cómo sobrevivir al sueño que te entra nada más relajar tus posaderas en la silla? La hora peligrosa es entre las ocho y las nueve de la mañana. En esa fracción de tiempo (hora) debemos evitar a toda costa estar callados. Hablar de las cosas que te ha hecho tu cónyuge/a o de las series que pusieron anoche por la tele ayuda a la mente a ponerse en funcionamiento reordenando hechos pasados y evitar el primer bostezo. Ordenar los papeles de la mesa, aunque no haga falta, pone en movimiento las manos y hace que el consumo de energía en nuestro cuerpo encienda el piloto de Despierto. Otra técnica muy común en ministerios grandes y en Japón es la de aprovechar esa primera hora para repartir oficios, notas interiores o cualquier otra cosa que deba ir en mano de un despacho a otro. Mover las piernas siempre ha evitado que nos durmamos, pero ojo: en Hacienda se han dado casos de funcionarios que se han quedado dormidos mientras caminaban. Es lo que se ha dado en llamar Zangoloteo Administrativo Sonámbulo (ZAS). El riesgo, más que ser despedido, es de despeñarse por una escalera o chocar con alguna subjefa de mal talante.

Pero también puede ser que la somnolencia sea irremediable. En tal caso, hay que recurrir a medidas desesperadas.

Es una escena habitual, podemos decir con orgullo, que algunos funcionarios, poniendo en práctica nuestras avanzadas técnicas, disimulan la caída de ojos fingiendo estar concentrados en algún papel, las manos en las sienes en actitud pensativa para que no se note que tiene los ojos cerrados (si uno duerme así más de diez minutos puede que su jefe piense que está trabajando intelectual e intensamente). Uno puede también cerrar los ojos un momento simulando enfado: cierras los ojos y meneas la cabeza lentamente de un lado a otro como si hubiera encontrado algo muy mal hecho (se puede dormir así unos segundos sin que nadie lo note). También hay quien es capaz de dormir abriendo mucho los ojos fingiendo que mira atentamente un gráfico de Excel o, en el peor de los casos, hay quien se encierra en el WC para dormir unos minutos. Eso sí: sin olvidar poner el despertador en el móvil.

1 de diciembre de 2008

Lección 13

CÓMO SOBREVIVIR AL SEXO EN EL TRABAJO


OBJETIVO DE LA LECCIÓN

Conseguir hacer realidad esa vieja fantasía erótica de echar un polvo en el trabajo (o no perder la cordura en el intento).

VOCABULARIO IMPRESCINDIBLE

Sexo. (Del latín Sexus: eso) 1.Condición orgánica que distingue al macho de la hembra en los seres humanos, animales y en las plantas. 2.Mito a partir de los cincuenta. 3.Misión imposible en el trabajo.

Bien, sin ánimo de ofender a las mentes bien pensantes, tenemos que abordar esta lección porque ¿quién no ha soñado alguna vez con tener sexo en el trabajo? Todos, claro. Pero, ¿por y para qué?

No carece de morbo (y esa es la cuestión). Pensemos en ese cuartito de la fotocopiadora, siempre caldeadita porque la máquina no deja de funcionar, con su pestillo y el aliciente de la pantalla y la posibilidad de hacer mil copias de una sola vez, como dibujos animados. ¿Y el ascensor? ¿Cuántas veces no nos hemos quedado encerrados en el ascensor y nunca ha sido a solas con la chica esa del registro? O esa garita del guardia de seguridad, tan cerca de la calle, donde nunca entra nadie. Y (¿cómo no?) el despacho del jefe, siempre fuera en alguna reunión, con su confortable supersillón giratorio. Aaah. Y si tiene vistas, ya, si tiene vistas, el no va más.

De acuerdo, es un mito al que todos nos gustaría acceder, pero subir al Olimpo de los mitos en el trabajo no es un camino de rosas. Es peligroso. Naturalmente. A nadie se le ocurriría llevarse a su pareja a la oficina en horas de trabajo para hacerlo. Y el sexo esporádico (las parejas esporádicas) tienen factores de riesgo como las enfermedades venéreas, los gatillazos producidos por los nervios o (¡lo que es peor!) el cotilleo del que todo el mundo termina enterándose.

No quiero decir con esto que el riesgo quite morbo al asunto. Es lo suyo. Una aventura en el trabajo sin el morbo del peligro ¡no tiene sentido! Un polvo casual sin la posibilidad de que el cotilleo llegue a todos los compañeros ¡no es nada para un tío!

Sin embargo, las estadísticas, siempre claras y fiables, nos indican que de todas las mujeres casadas de España sólo el 23% admite que alguna vez se plantearía la posibilidad de tener sexo extraconyugal (por suerte para ellas, el 99% de los hombres casados sí querría) mientras que las solteras lo harían en un 56% si alguien les vende algo romántico, pero (esto es fundamental) sólo el 9% del personal del otro sexo nos parece atractivo (perfecto, el 0%). Las posibilidades de echar horas extras disminuyen con la crisis al 2% de los funcionarios, mientras que la posibilidad de coincidir con alguien en un turno íntimo como el de tarde o el de noche, incluso sumando a los que hacen horas extras, es menor del 5%, por lo que sin hacer muchas matemáticas podemos afirmar que tenemos una posibilidad del 0,0025% de coincidir en un turno con alguien que nos guste y que además esté dispuesto a una aventura ocasional. Eso sí: las probabilidades de que el resto de la Delegación se entere son del 89%.

Una vez que sabemos todo esto. Pasemos a la conclusión: Nunca tendremos sexo en el trabajo. ¿Por...? Compañeras, compañeras, ¿se parece alguno de los hombres de la oficina a George Clooney? Nooooo. ¿Creéis de verdad que, si tuvierais la oportunidad, se iba a semejar alguno de ellos al Duque desnudo? ¡Por supuesto que no! Y vosotros, compañeros, queridos compañeros, cerrad los ojos y recordad los labios de Scarlett Johansson o los ojos (sí, dejémoslo en los ojos) de Angelina Jolie. Ahora abrid los vuestros. Mirad a la compañera de enfrente, la que gruñe los buenos días. ¡¡Aaaaaaaaaah!!

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