18 de mayo de 2009

Lección 35

CÓMO SOBREVIVIR AL TELÉFONO


OBJETIVO DE LA LECCIÓN

Conseguir que ese gran invento del siglo XX denominado teléfono no acabe con nuestro trabajo y con nuestra paciencia.

VOCABULARIO IMPRESCINDIBLE

Teléfono. (Del griego Tele: porque ya tiene pantallita, y del también griego pero de un pueblo Phonos: no sé por qué) 1.Conjunto de aparatos e hilos conductores con los cuales se transmite a distancia la palabra y toda clase de sonidos por la acción de la electricidad. 2.Aparato del diablo que sirve para que tu jefe conecte contigo cuando habías pensado salir a tomar un café. 3.Aparato del diablo que sirve para conectar la mente de tu mujer con la tuya justo cuando estás viendo un pogüerpoin guarro. 4.Aparato entre aparatos donde todo es posible, incluso la comunicación.

Suele ocurrir que muchas gestiones o cuestiones de nuestro trabajo son factibles vía telefónica en lugar de físicamente (como desearían algunos con algunas o algunas con algunos) por lo que tradicionalmente cada funcionario tiene sobre su mesa un artefacto de comunicación llamado teléfono.

Pero, ¿por y para qué? Preguntar si están firmados unos informes sin bajar cuatro plantas, determinar si un departamento es el adecuado o no para llevar determinados expedientes o averiguar si el jefe se ha ido ya a su casa son cuestiones fundamentales que se pueden dilucidar de manera instantánea a través del teléfono, lo cual incide, indefectiblemente, en la economía de tiempo y recursos que requiere la particular naturaleza de nuestros puestos de trabajo. Esto siempre redunda en La Perfección del Funcionario.

Sin embargo, no son pocas las veces en que esta invención se torna maligna y su utilidad se vuelve en nuestra contra.

EJEMPLO 1:
El compañero invisible (y maleducado)
Suena el teléfono. ¿Diga? Al otro lado suena una voz: ¿Quién es? La pregunta molesta. Si has llamado tú, dime quién eres tú. ¿Quién eres? Yo soy yo, estoy aquí, me ha sonado el teléfono y lo he cogido porque es MÍO. Ya, pero ¿quién eres? Joder, deberías saberlo: has llamado tú.

Problema: la cosa puede seguir así eternamente y, como no puedes ver ni tocar (con o sin violencia) al otro, al final tendrás que dar tu brazo a torcer.

Solución:
Colgar al primer ¿Quién es? o contestar en plan americano: "Edu, departamento de Ayudas y Otras Cosas, dígameeeee".


EJEMPLO 2:
El usuario indeciso
Suena el teléfono. ¿Diga? Al otro lado suena una voz (¿qué otra cosa si no?): ¿Es el Departamento de Ayudas y Otras Cosas? Sí, ha acertado a la primera. No sé si es ahí a donde debo llamar. Yo quería hacer tal gestión. Entonces, tiene que llamar a Chapuzas y Subvenciones Sin Fondos. Ah, (el usuario duda) entonces... ¿ahí no pueden hacerme tal gestión? No, ¿por qué íbamos a hacerlo? Yo pensaba que sí. Pero... pero... si cuando llamó dijo que no sabía si este era el departamento al que se dirigía...

Problema: la cosa puede seguir así eternamente y, cuanto más neguemos nuestra competencia en tal gestión, más convencido estará el usuario de que ha acertado con el departamento que necesitaba.

Solución:
Un teléfono con desvío de llamada. Al segundo ¿Es ahí donde...? hay que pulsar el botón de desvío para pasar la llamada al desgraciado que realmente lleva esa sección. El usuario, en el fondo, no tiene la culpa.


EJEMPLO 3:
El jefe te quiere
Suena el teléfono. ¿Diga? Al otro lado suena una voz conocida, espeluznante: ¿Edu? La duda ofende. Es tu jefe. Puede que llame para echarte una bronca, para pedirte un "Ya estoy en ello" o para encargarte algo que sólo se puede hacer en la media hora de desayuno. Las rodillas te tiemblan, los pogüerpoins bailan en tu mente, el fin del mundo parece más cerca que nunca.

Problema: ya sabemos cómo acaba esta conversación sea lo que sea lo que quiere el jefe.

Solución:
Hay que valerse de la experiencia. Contestar con rapidez: ¿Diga? Tu jefe repetirá, como un loro: ¿Edu? No, Edu no soy. ¿Le paso con Edu? ¿Está ahí Edu? No, Edu no está. Debería estar. Claro, si Edu trabajara aquí. ¿Edu no trabaja ahí? Si Edu trabajara aquí yo lo conocería. Eso es imposible. No, por supuesto que no es imposible. Yo conozco a todo el mundo. Mi mujer dice que soy muy sociable, quizás demasiado sociable. ¿Yo dónde he llamado?, grita tu jefe, ya fuera de sí. Tú te aprovechas: ¿Cómo que adónde ha llamado? Usted sabrá. Es usted el que ha llamado. Pero ¿ése qué departamento es? Si no lo sabe, ¿para qué llama? Tengo que trabajar. Esta última frase, antes de colgar, es todo un puntazo.

Resumiendo, si estos ejemplos no nos ayudan a soportar el uso obligatorio del teléfono (el email es más sociable y siempre se puede contestar mañana) nos queda la opción de desconectar el odioso timbre del teléfono, aunque corremos el riesgo de no enterarnos de que nos llaman y que piensen que no descolgamos porque no estamos. Cualquier solución es arriesgada pero peor sería que el teléfono pudiera con nosotros.

4 comentarios:

Funcionario's blog dijo...

En mi Departamento te estamos haciendo la ola.

Esta entrada es de crack de Champions League.

Por cierto, has olvidado el uso del teléfono para hacer "gestiones personales" (vamos, cargarle a la administración tus gastos de teléfono) y de cuando llama alguien devolviendo la llamada y dice: "Tengo una llamada perdida", "¿Y usted quién es?", "¿Dónde llamo?", "Al Ayuntamiento de xxxxx", "¿Y qué querían?", "¿Ha solicitado usted tal o cual cosa?", "No". Y un grito al aire: "¿Alguien ha llamado a ...?", etc.

Yo lo oigo y me parto, principalmente porque en mi Departamento hay número compartido...

David dijo...

Otra posibilidad: en el departamento en el que presto servicios hemos tropezado con el único teléfono disponible en numerosas ocasiones acabando sus sesos desparramados por el suelo.

Tras innumerables chapuzas hemos revivido al teléfono con ciertas peculiaridades: apenas se escucha al interlocutor/contribuyente/jefe, por lo que las conversaciones se limitan a una repetición sin fin de: "QUÉ DICES?", y ello a grito pelado. Estos chillidos van en aumento a medida que la no-conversación avanza sin que se llegue a ningún entendimiento.

Es una gozada chillar a la jefa con la excusa del mal funcionamiento del teléfono.

IN DUBIO PRO REO dijo...

Hablando de teléfonos ¿alguien me puede decir donde se puede adquirir (a cuenta de la administración of course) ese chisme que adosado al auricular del teléfono permite apoyarlo comodamente contra el hombro? La cosa es que suele salir mucho en las series y pelis USA.

He probado a sujetarlo contra el cráneo con esparadrapo, pero he desistido tras arrancarme las patillas al colgar.

¿Que si he probado a instalar unos auriculares con micro? La última vez la bruja encargada de "Suministros" me amenazó de muerte por pedir un nuevo quitagrapas, así que imagínense si solicito un chisme tan sofisticado.

Kaoki dijo...

No insistas, in dubio... se conoce que al cargo de suministros deben de haber puesto a todas las brujas del mundo mundial. Además, como bien dices, esos aparatos son realidad virtual, nada más (me lo digo para ver si me lo creo, más que nada...)

... Y esas conversaciones del estilo de... y qué horario tienen?... de lunes a viernes de 9 a 2... ah... y los sábados están? y por las tardes?... ainsss... qué paciencia tenemos...

Muxu bat

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