11 de mayo de 2009

Lección 34

CÓMO SOBREVIVIR AL FAX QUE NO SALE


OBJETIVO DE LA LECCIÓN


Conseguir que tu jefe no te use de felpudo por culpa de un fax que no hay manera de enviar.


VOCABULARIO IMPRESCINDIBLE

Facsímil (Del latín Facere lo simil: hacer lo mismo... que en la lección anterior) 1. Sistema que permite transmitir a distancia por la línea telefónica los desvaríos supuestamente importante de tus jefes. 2. Documento que come la máquina del mismo nombre. 3. Documento aún no enviado que suscita la ira del ente superior.


Suele ocurrir, como explicábamos en la lección anterior, que las ventajas que podría significar un elemento tecnológico tan eficiente como el fax se transmuta en adversidad cuando el tiempo es esencial en su uso.

Apuntaba un alumno la semana anterior el problema que surge cuando el fax que queremos enviar (en lugar de recibir) no sale. En este caso, a la bronca del jefe se une un sentimiento de culpa en parte justificable por el hecho de que son nuestras manitas las que están tecleando en el maldito aparato.

Diferenciemos dos problemas distintos:
  1. El fax (el aparato) se niega a enviar nuestro documento
  2. El fax (el documento) no llega al otro extremo del hilo telefónico
En el primer caso, lo más urgente es pedir ayuda técnica (personal de mantenimiento, empresa de faxes y fotocopiadoras) o moral (quejarse al compañero de la mesa de al lado que, aunque no entiende de ofimática, te entiende y te comprende) o religiosa (clamar al cielo: Dios, por qué a mí) o zen (recapacitar, introspectivamente, y admitir que somos el único gilipollas que se ha leído el manual del fax). En el caso de que hayamos sido Ese Único Gilipollas, también se puede dar el caso de que, cada vez que a un compañero/a le falle el aparato (el fax, claro) nos pida ayuda a nosotros. Esto estresa mogollón y, lo que es peor, que esto suceda más a menudo de lo que deseáramos.

En el segundo caso, es decir, cuando el documento no llega, lo primero que hay que hacer antes de que el jefe nos pregunte es llamar al Funcionario Que Hay Al Otro Lado (lo sé: suena como a Encuentros en la tercera fase) para confirmar la recepción. Otra cosa es que, una vez que el Fax Del Otro Lado haga su trabajo e imprima el papelito, alguien lo traspapele...

Como se puede ver, el fax es un aparato infernal. Nada puede contra él, es indomable, falla cuando le sale del chip, no odia por sistema (informático) y no hay más técnica de supervivencia que las sugeridas en la lección anterior o las más generales citadas anteriormente: concentración, meditación, medicinas alternativas, deporte, pogüerpoins, café...

Y, como expresamos la semana pasada, todos estos mecanismos de defensa son inútiles si el fax que tenemos la obligación de enviar es un documento personal de jefe. Dicho está.

2 comentarios:

Funcionario's blog dijo...

Siempre queda el recurso al escaneo y enviarlo por email.

O por telequinesis, que en nuestro Departamento nos están pagando un curso de esto y así ahorramos.

O, en último caso, tienes un grupo de palomas mensajeras entranadas, cada una con su destino concreto, y así ya sales del apuro.

kikofen dijo...

la verdad que uno se cansa de tanto fax y tanto fallo. te devuelvo la visita y te seguiré a partir de ahora, tienes un blog interesante. saludos!!

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